Javier P.
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Sabíamos que íbamos a un edificio histórico y aún así nos impresionó más de lo que esperábamos. El trato que hemos recibido tanto de parte de Lorenzo como de su familiar ha sido inmejorable. El desayuno casero ha sido una de las cosas que más nos ha impresionado, desde el paté de perdiz hasta los dulces caseros, pasando por la mermelada de pimiento o el brownie. En cuanto a ubicación, un diez ya que a menos de 1 minuto tienes el Ayuntamiento, el Parador, la Capilla del Salvador...