César P.
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He vuelto de nuevo a visitar nuevamente sus famosos bocadillos especiales, y vuelve a sorprender por atención, servicio, y simpatía.
La verdad, me sorprendió localizar un bar-restaurante así en un polígono. Empezando por el trato profesional y cercano, la simpatía de todo el personal y la amabilidad, incluso siendo visitado en una hora muy concurrida como es la hora del almuerzo típico valenciano. Otro detalle a tener en cuenta es la rapidez del servicio; la camarera siempre mantuvo todo en orden y con una limpieza exquisita. Qué decir de los bocadillos… ¡cuál de todos más bueno!, con el pan calentito y súper crujiente. Esta vez —porque seguro que habrá más— nos decantamos por el Ricarditoo Fit y el Tramoyeres, acompañados de una buena cerveza con sus aperitivos y, para culminar, su típico cremaet. Sus instalaciones son muy amplias, con varios salones y unos aseos dignos de destacar por su limpieza y perfume. Mis felicitaciones, de verdad; se paga muy a gusto desde que entras, permaneces y sales. Así sí que da gusto comer y disfrutar de lo que pidas. ¡Enhorabuena! Vuelvo a destacar que hablamos de un bar de polígono en Xirivella, Valencia.