Paloma L.
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Tenía fichado este bar desde hace un tiempo y aprovechamos para ir un jueves para picar algo. Creo que tuvimos suerte porque era uno de esos días pre Navidad que Madrid ya está algo vacío y encontramos sitio al momento.
Estuvimos en la zona de la ventana bastante cómodas.
El personal es muy amable.
La carta de comida es “corta”. Consiste en varios aperitivos, como Gildas o marineras, tablas de embutidos o de queso y tres sándwiches. La carta de bebidas es casi más amplia, destacando por sus cócteles y vinos naturales.
Nosotras pedimos dos dobles, unas marineras y un sandwich de carrillera para compartir.
Con la bebida nos pusieron unas aceitunas súper ricas.
Las marineras son generosas. El pan estaba súper crujiente y la anchoa de pareció muy rica y potente, de buena calidad. Es verdad que el toque picante del conjunto no me pegaba mucho para este plato, pero en general es muy buena opción.
Y el sandwich de carrillera estaba muy rico. Viene servido con patatas tipo chips. El pan es de hogaza de masa madre y está muy bien tostado. Es verdad que no tiene demasiada cantidad de carrillera, pero nos gustó bastante. El conjunto está muy equilibrado ya que la carne con queso puede resultar muy pesado y con los encurtidos la potencia se rebaja perfectamente. Además me pareció un acierto que la salsa mayo kimchi viene aparte.
Salimos a 16€ por persona, bastante bien. ¡Recomendable! Volveré a probar alguna de sus tablas. Y para indecisos que queremos probar embutido y queso estaría bien que se incluyera en carta alguna tabla mixta, ¡ahí lo dejo!