Sergio Bonilla G.
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En el antiguo Convento de San Pablo de Cuenca está instalado este pequeño museo dedicado íntegra y exclusivamente a la obra de Gustavo Torner, diseñado por el propio artista, uno de los autores fundamentales de la corriente vanguardista del arte abstracto español de posguerra.
El espacio es muy interesante por su museografía y el diálogo planteado entre las obras con el espacio religioso, donde al estar muy tranquilo se crea un aura de reflexión y espiritualidad profundo.
En cuanto a las obras, como siempre ocurre con este tipo de arte, te tiene que gustar y atraer, por lo que no es un espacio que recomiende de forma general a todo el mundo, pero si se quiere profundizar (tras por ejemplo la visita al Museo de Arte Abstracto) puede merecer mucho la pena. Las obras expuestas son de gran calidad e incluye varias pinturas, algunas esculturas y dibujos.
También mención a los compañeros trabajadores de allí, con los que tuve una agradable charla sobre la obra de Torner y el sentido del propio museo.