Juan José Peñarando A.
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Experiencia nefasta. A pesar de que tienen una ubicación excelente, estamos seguros de que no repetiremos jamás. Nos paramos a mirar la carta que tienen en la calle para ver que tenían y rápidamente una camarera se colocó a nuestro lado para ofrecernos cenar allí y se quedó allí parada con nosotros, que prácticamente no podía ni comentar la carta tranquilo con mi esposa. Nos sentamos a cenar en la terraza, que tiene unas preciosas vistas del monasterio, la verdad sea dicha. Mi mujer pidió una ensalada y una botella de agua. Yo pedí un menú de 25 euros, de primero un revuelto de espárragos (estaba muy rico) y de segundo, presa a la parrilla, aunque lo que me trajeron ni era presa ni nada, dos trozos de grasa con una beta de carne magra y menos a la parrilla, parecía que esos trozos de gordura estaban cocidos, servidos con jugos y todo. Todo ello con su servicio de pan y cerveza que entraba en el menú. Una camarera, durante toda la cena, allí al lado de nuestra mesa, tratando de captar clientes, ofreciendo cenar allí al personal. Entiendo que en una zona turística trabajen así, pero para mi gusto era demasiado agresivo e incluso incómodo, y más incómodo aún que la tuviésemos allí pegada toda la cena y no parase de decirle a mi mujer que si no quería otro plato, o postre, o esto o lo otro. Creo que jamás habíamos cenado tan incómodos. Y para rematar, al pedir la cuenta, vemos que ponen lo que quieren, pues en vez de cobrar 1 ensalada, agua y 1 menú, nos ponen en el ticket, 1 ensalada, 1 cerveza (a más de 3 euros) 1 servicio de pan y el menú. El pan, venía incluido en el menú, pues mi mujer ni pidió ni comió pan. Y yo, en el menú, pedí cerveza, no el agua que era de mi mujer, pero claro, es más rentable para ellos cobrar la cerveza y meter el agua en el menú. Cualquier cosa con tal de engordar la cuenta. Por no discutir y acabar con aquel sufrimiento decidimos pagar lo que venía e irnos rápidamente. En resumen, que ni calidad ni cantidad en la comida, mal servicio, precios exagerados....lo único bueno, las vistas, aunque hay varios sitios más en esa plaza. No volveré a comer ahí ni aunque me obliguen.