Juliana Belén G.
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El hotel es chico, cómodo y lindo. La recepción es bastante sencilla, con sillones antiguos, pero ya cambia cuando ingresas al patio que te lleva a las habitaciones. Es un lugar muy tranquilo y lindo, con sillas, mesas y una heladerita con bebidas, por si querés comprar algo ahí mismo. Los chicos de recepción muy amables y dispuestos a ayudarte. La habitación hermosa, con una decoración muy moderna que me encantó. Destaco el servicio de limpieza, EXCELENTE todo. Era entrar a la habitacion luego de un largo día y sentir buen olor siempre. Lo recomiendo y sin dudas volvería.
Incluso te dejan pedir delivery y comer en la habitación o el patio, que es algo que casi ningún hotel permite.
Puntos negativos:
La escalera para llegar a recepción, ya que cada vez que entras y salís tenés que subirlas y bajarlas. No apto para personas en silla de rueda, por ejemplo.
No hay bidet, pero sí la duchita que se usa en el mismo inodoro.
El aire acondicionado al estar prendido hace un ruido bastante fuerte, yo dormí lo más tranquila pero a mucha gente quizás le puede afectar y molestar.
Y el desayuno, que si bien es rico, se sirve a una cuadra y consta de una infusión con tostadas, medialunas y pan con grasa. También te dan un vasito de jugo de naranja o soda. Y no se puede repetir, se come lo que te sirven en una panerita y listo.