Bolty B.
Google
He visitado el Museo de la Moda varias veces desde 2021, cuando la creadora de contenido Amanda Hallay (q.e.p.d.), quien trabajó allí, lo recomendaba en nuestro círculo de aficionados a la historia del vestir en UFH (FB). Lamentablemente, aunque mi primera visita fue prometedora, cada retorno ha resultado más decepcionante. Cuesta entender por qué se presenta como “Museo de la Moda” cuando no ofrece una exposición permanente que haga honor a ese nombre, ni como atractivo cultural ni turístico. La casona es preciosa y por sí sola vale la visita, pero no para lo que el nombre y premisa del museo promete, no es razón suficiente para cruzar la ciudad o venir del extranjero y encontrarse con un recorrido que suele limitarse a caminar por los espacios interiores y, con suerte, alguna muestra temporal. Más considerando que es muy limitado el modo de llegar ya que se ubica en un sector relativamente retirado de Vitacura. Si la exhibición que tocó no te interesa, la sensación final es que prácticamente no viste moda.
El museo afirma poseer una gran colección histórica, pero casi nada de ese acervo se muestra de forma estable. Muchas de las piezas que tienen (incluyendo aquellas que pertenecieron a famosos del siglo pasado) si no es porque te lo dicen en redes sociales, tu ni te enteras que las tienen ni mucho menos tienes una forma de verlas, No hay una sala permanente ni un relato continuo sobre la historia del vestir; todo depende de que coincida una muestra temporal que te guste o de la opción de comprar libros costosos que apenas cubren una porción de lo exhibido en el pasado. Esto resulta aún más desconcertante considerando que poseen piezas vinculadas a la familia Yarur-Bazcuñan (dueños de la casa), según mencionaron en sus primeros videos de YouTube, material que podría complementar muy bien el recorrido general. Está podría darse de forma rotativa (con rotación incluso entre sus mismas piezas para evitar daños al textil) cuando no hay exposición temporal y creo que ayudaría a resaltar moda cuando justamente no hay una expo sobre un famoso o una temática concreta de la historia.
Lo más frustrante es saber que la curaduría tiene la capacidad de crear relatos sólidos. En mi primera visita, durante la exposición “Amy: Beyond Black”, había un pequeño cuarto (del cual adjunto algunas fotos que pude rescatar ya que la mayoría que tomé se perdieron 😔) con piezas y documentos de los años 50 y 60 que explicaban la estética que inspiró a la artista. Ese espacio demostraba que sí pueden integrar elementos de historia de la moda y construir narrativas que enriquezcan sus exhibiciones temporales o la visita a la casona.
A esto se suma la falta de desarrollo digital. En pleno 2025, la página oficial prácticamente no ofrece contenido. La sección de “Colecciones” está vacía, no existen fichas de piezas, no hay recorridos virtuales salvó los vídeos de Youtube que no te permiten apreciar la totalidad de sus exposiciones ni registro de muestras emblemáticas como “Vistiendo el tiempo” (aunque estaúltima puedes comprar un libro de 55 Lukas que te permite ver algunas cosas). Para una institución que dice querer difundir la historia de la moda, comparte muy poco. Como alguien interesado en investigar más a fondo pero que no cuento con los recursos para estudiar de esto académicamente, me desilusiona que el principal referente del país en este ámbito aporte tan escasa información.
El Museo de la Moda tiene el potencial para ser un referente internacional, pero hoy se siente como un proyecto incompleto: una casona hermosa, una colección que parece existir solo en el discurso y muy poca moda accesible al visitante. Ojalá algún día adopte una exposición permanente sólida, también disponible en línea, que realmente honre el patrimonio que resguarda.
Amo la idea del museo y lo que propone en teoría, pero con los recursos que tiene podría hacer muchísimo más por quienes queremos aprender sobre la historia del vestir. Mientras eso no suceda, no lo recomiendo a quienes buscan una verdadera experiencia museográfica dedicada a la moda.