Salomé R.
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Tuvimos la oportunidad de visitar el Museo de la Semana Santa de Cuenca y salimos profundamente impresionados. Como sevillanos y apasionados de nuestra Semana Santa, fue un verdadero placer descubrir cómo en Cuenca se vive con tanta entrega, respeto y emoción. Nos encantó conocer esa otra forma de sentir la Pasión, tan distinta y a la vez tan cercana.
Queremos destacar especialmente la amabilidad del guía, que no solo nos acompañó durante el recorrido, sino que hizo todo lo posible por transmitirnos esa devoción que se respira en cada rincón del museo. Su entusiasmo fue contagioso y enriqueció muchísimo la experiencia. Muchas gracias, al guia del sábado 27 de diciembre por la tarde.
Mención aparte merece la imagen del Cristo de Medinaceli, que nos conmovió profundamente. Su presencia imponente y serena nos dejó sin palabras. Una visita que recomendamos de corazón a todo amante de la Semana Santa.