Álvaro F.
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Restaurante tipo casa de comidas, bonito aunque algo pequeño, donde prima la cocina de toda la vida con un toque actualizado. De entrantes pedimos la brandada de bacalao, bien frita y acompañada de una mayonesa muy buena, aunque el entrante que más nos sorprendió fue el tomate pizza: un tartar de tomate tan original en su presentación como sabroso.
Como principales, pedimos sus clásicos huevos rotos con gambas al ajillo, tan buenos como esperábamos, servidos en una ración bastante generosa y con patatas chips en lugar de fritas, que aportaban un punto crujiente. También pedimos los canelones, que estaban realmente buenos, aunque en este caso la ración nos pareció algo más ajustada en comparación.
De postre elegimos el flan, uno de los mejores que he probado, tanto por sabor como por textura. En general, es un sitio donde se come muy bien: el precio es algo elevado, pero con platos clásicos están muy bien ejecutados.