JK S.
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Después de comer en varios lugares, vine en mi último día a este restaurante galardonado por la mafia Michelin. En general pienso que la comida es muy buena, no se lucen en sabores ni preparaciones muy sofisticadas, pero creo que invierten mucho en la calidad de cada uno de los ingredientes. En ese sentido puedo afirmar que la calidad de los ingredientes respaldan las estrellas y la popularidad que tienen.
Siendo un tanto extremista en comidas: el sashimi de la entrada, aunque no me parece bien traerlo como primer plato, tenía un ootoro de atún salvaje, scallops y camarones muy frescos. La ensalada de aceite de Amani, me trasmitió frescura y un gran sabor por las verduras y crucíferos.
La langosta australiana estuvo espectacular, sabor ligero, textura justo en su punto.
El trío de cerdo, abalon y karasumi estaba bastante regular. En lo que sí tengo que ser enfático es en la sopa de aleta de tiburón y pollo. Desconozco el criterio por el cual se mezclaron ambos ingredientes, la sopa sabe bien, el caldo es una concentración de umami, pero el sabor de ambas proteínas es demasiado rudo para acompañar la sutilidad de una aleta de tiburón. Y más aún, dentro del caldo encuentras un enorme trozo de pollo con hueso…fue lo único que desentonó toda la comida.
El cierre de noodles con carne de serpiente, estuvo bueno, pero creo que podría mejorarse aún más, no dista mucho de un buen puesto de comida nocturna del mercado.
Las frutas del postre, estaban ácidas y poco agradables para la experiencia.
No se olviden de traer suficiente cash, pues no recibe tarjetas de crédito y si es que ya reservaron usando algún traductor de Google para comunicarse vía line con ellos (es la única forma de reservar).