Yésica C.
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Iba de pasada y tenía hambre, así que me detuve a comprar una gordita. ¡Qué buenísima decisión! Pedí la tradicional: nopales, frijoles, queso y salsa. Pero, desde que ves que la calientan directo en la brasa, sabes que algo bueno vas a experimentar. Y, sí, sabe a ese ahumado del carbón que contribuye a que al final te sepa buenísima.
La atención fue muy amable, tanto de quien preparó los alimentos como de quien cobro el pedido. Cero quejas y mil de satisfacción. ¡La disfruté un montón!