Arianne R.
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Qué sorpresa tan agradable ha sido descubrir este magnífico restaurante. Y debo reconocer que también, algo inesperada. Calidad en el producto, en la atención recibida, en la comodidad del salón donde nos sentaron, con luces adecuadas tanto naturales como artificiales… Sin lugar a dudas, un restaurante para repetir.
Aunque no es fácil del todo aparcar por la zona, merece la pena: local amplio, atención del personal excepcional, calidad del producto inmejorable y elaboración exquisita. Desde el detalle de la casa: una crema de verdura con espuma de patata espectacular, a las croquetas fluidas, la anchoa en brioche o al plato principal (para mí, una lubina a la brasa, espléndida). Los postres también son una delicia y la carta de vinos: excepcional.
Para mi gusto las raciones son más que adecuadas en tamaño, aunque supongo que siempre habrá retractores al respecto. Y los tiempos de espera, muy adecuados para ni ir rápidos ni eternizarse entre platos.
Imprescindible reservar mesa, para no tener problemas.
Como he dicho, un lugar al que regresar.