Mariluz Morales J.
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Experiencia absolutamente espectacular. Octavio es un restaurante que no tienen muchas meses y esto le permite ofrecer un servicio muy íntimo y cuidado. Se nota desde el primer momento que es un negocio creado de manera familiar, son tres hermanos que junto con su madre lo llevan llevan con muchísimo cariño, cada detalle está pensado para que te sientas como en casa.
La atención en sala es excepcional. Belén, una de las hermanas y sumiller, no solo demuestra un conocimiento enorme del vino y del producto, sino que su trato es cercano, natural y muy humano. Te aconseja no solo sobre la carta y los maridajes, sino también sobre ocio, cultura y productos de la provincia, lo que convierte la comida en una experiencia completa y muy ligada a la tierra.
La cocina es deliciosa, con una calidad suprema en cada plato. No sorprende que el restaurante cuente con numerosos premios y reconocimientos: se perciben claramente en el nivel del producto, la técnica y el respeto por la gastronomía local.
Primeramente te ofrecen un aceite de oliva virgen extra de sus olivos, alma y vida, de extracción en frío mediante procedimientos exclusivamente mecanico, junto con pan a elegir artesano de masa madre de diferentes tipos.
Nosotros pedimos setas de otoño guisadas (deliciosas), carrilleras de ternera glaseada con vermut, y lomo de venao (plato premiado) y de postre media razón de queso manchego porzuna artesano de oveja , riquísimo.
Vinos probamos dos de la zona por copas, que lo dejo en fotos, el de reconquista más suave y el otro con más cuerpo, nos sorprendieron positivamente.
Sales con la sensación de haber comido muy, muy bien… Un lugar imprescindible en Ciudad Real.