Juan Z.
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Levantado entre 1630 y 1640, durante el reinado de Felipe IV, por iniciativa de su valido el Conde-Duque de Olivares. Construido en Barroco cortesano, característico de la época de los Austrias, pero más sobrio y funcional que otros palacios europeos se emplazó a las afueras del Madrid de la época, en terrenos cedidos por el monasterio de San Jerónimo. Una porción importante de esos terrenos, en lo que hoy es el Parque del Retiro, pertenecía a doña Inés de Zúñiga y Velasco, esposa del Conde-Duque de Olivares. El Conde-Duque gestionó la cesión (en realidad, más bien un “regalo”) de los terrenos de su mujer a la Corona para levantar el conjunto palaciego que él mismo promovió para mayor gloria de Felipe IV y, de paso, de su propio linaje.
La intención era dotar al rey de un palacio de recreo fuera del Alcázar, rodeado de jardines diseñados con influencia italiana y francesa, con parterres, fuentes, esculturas y estanques, que reflejaban el gusto barroco por el orden y la simetría y que fueron el embrión del actual Parque del Retiro, Incorporaba también espacios como un teatro y otros para ocio y espectáculos.
En el siglo XVIII ya estaba deteriorado. Durante la Guerra de la Independencia (1808–1814), las tropas napoleónicas lo ocuparon y arrasaron gran parte del conjunto. En el siglo XIX la mayor parte del palacio fue demolida por ruina, y sus jardines se convirtieron en parque público (1868). En el siglo XX fue la sede del museo del ejército (hoy en Toledo) y hoy sólo se conservan dos edificios originales: el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro.
El Salón de Reinos era el salón principal, decorado con lienzos históricos y escenas glorificadoras del reinado de Felipe IV, hoy en restauración, llevada a cabo por los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio, recuperará su configuración original, incluso manteniendo los mismos cuadros y en la misma posición en que se hallaban en la época pero esta vez como parte del Museo Del Prado.
El objetivo, por tanto de esta remodelación del siglo XXI, es recuperar la fachada original del siglo XVII y crear una nueva planta expositiva en voladizo, además de habilitar el espacio como parte del Museo del Prado
En dicha remodelación han participado, además de los Estudios principales:
• Foster + Partners (Norman Foster)
• Rubio Arquitectura (Carlos Rubio) 
Uniones Temporales de Empresas (UTEs), responsables de distintas partes de la obra:
• Garcés de Seta Bonet Arquitectes + Pedro Feduchi Canosa (estructura y restauración de la fachada sur) .
• Gluckman Tang Architects + Estudio Álvarez Sala + Enguita y Lasso de la Vega (adecuación museística interior) .
• B720 Arquitectura + David Chipperfield Architects (intervenciones complementarias) .
• Nieto Sobejano Arquitectos (tratamientos puntuales en revestimientos históricos)