LETICIA G.
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El sábado 7 de febrero tuvimos una experiencia muy especial. Comenzamos visitando la bodega y después disfrutamos de una cata con Sara que fue, sencillamente, espectacular. Nos sentimos súper a gusto desde el primer momento, fue una experiencia divertida, cercana y además aprendimos muchísimo. Sin duda, un plan totalmente recomendable. Es cierto que el tiempo no acompañó y no pudimos disfrutar de la terraza y sus vistas como nos hubiera gustado, pero eso lo dejaremos pendiente para cuando haga mejor tiempo.
Después teníamos reserva en el restaurante Vértigo. El local es precioso, con una decoración muy cuidada y elegante. El personal fue en todo momento atento, educado y profesional, haciendo su trabajo de diez. La comida, espectacular también: todo exquisito, bien presentado y con mucho sabor.
Sin embargo, hubo un aspecto que deslució bastante la experiencia: la temperatura del local. Hacía un frío considerable. Nos comentaron que la calefacción estaba al máximo y que, debido a los techos tan altos y al mal tiempo, se generaban corrientes de aire. De hecho, nos explicaron que estaban estudiando medidas para evitar que esto siga ocurriendo, algo que agradecemos. Aun así, la realidad es que apenas pudimos quitarnos el abrigo y en mi caso estuve comiendo con un chal. Era una situación bastante generalizada en las mesas. Y el baño, sinceramente, estaba helado.
En resumen, nos gustó mucho el lugar, la atención, la comida y la experiencia en la bodega; fue un día precioso en conjunto. Pero la falta de calidez en el restaurante, en cuanto a temperatura, empañó un poco lo que podría haber sido una experiencia perfecta.