Marta de Pablo
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Nuestra experiencia ha sido muy buena. Desde que llegamos nos sentimos muy bien atendidos: el trato fue cercano, amable y profesional ese punto de hospitalidad que te hace sentir en casa
La comida nos encantó. Las rabas, tiernas y sabrosas, con un rebozado crujiente y nada aceitoso. El lomo de vaca marinada tenía un sabor brutal, realmente sorprendente. Las croquetas de cecina estaban buenísimas, cremosas y con un sabor potente, de las que apetece repetir.
De segundo, dos entrecots con patatas y pimientos: carne de calidad, muy sabrosa y en su punto perfecto. Todo acompañado de una atención constante, sin agobiar, pero muy pendiente de que estuviésemos a gusto.
Además nos situaron en los salones que tienen dentro y estuvimos tranquilos y muy cómodos .
Y un detalle que nos encantó: al pedir el café con hielo, nos pusieron un hielo hecho de café. Parece una tontería, pero marca la diferencia y dice mucho del mimo con el que hacen las cosas.
Nos han dejado con ganas de volver. Un lugar muy recomendable para comer bien y sentirse bien atendido.