Manolo F.
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Una experiencia magnífica. Tuvimos la suerte de que tras apuntarnos en la lista de espera, quedase una mesa libre y nos avisaron la misma mañana del día 7 de enero.
No desvelaré todo lo que ocurre, para que el que tenga la oportunidad de visitar el Canfranc Express lo experimente desde cero.
Un ambiente que te traslada a los años 30 del pasado siglo, y con una perfecta ejecución tanto en lo culinario como en la puesta en escena.
La dirección de Eduardo Salanova y Ana Acín, acompañados de un equipo muy profesional, hacen que te sientas como en casa con una atención de 10.
La selección de los platos perfectamente ejecutados, hacen recordar tiempos pasados; la torteta, las borrajas, el fardel, la trucha y el esturión, el agneau, la remolacha… me hicieron recordar personas queridas y lugares añorados.
Os recomiendo esta experiencia que bien merecida tiene la estrella Michelín, pero reservar con tiempo que cuentan con muy pocas plazas y la “suerte” que tuvimos no suele ser lo normal. Volveremos otro día a cenar…